El policía de Los Ángeles Jack Traven queda atrapado en un autobús urbano en el que unos terroristas han colocado una bomba, programada para explotar si el vehículo disminuye su velocidad a menos de 50 millas por hora. Además, un psicópata llamado Howard Payne dispara sobre el conductor, obligando a una pasajera, Annie, a que se ponga al volante.