Pedro, Arturo y Eligio llevan toda su vida centrados en el estudio y sin tiempo para una buena juerga. Ahora, con más de 30 años, sobreviven como pueden con trabajos basura. Cuando el último de ellos, un profesor universitario con sueldo precario, también es despedido, los tres amigos deciden tirar la casa por la ventana y tomarse las pastillas que Pedro estaba desarrollando en el laboratorio.