Dieciocho millones de personas al año visitan París para disfrutar de sus muchas maravillas arquitectónicas. Y la mayor de sus atracciones está precisamente en pleno corazón de la ciudad: la catedral de Notre Dame. Tras el incendio sufrido en abril de 2019, la mayor preocupación es que lo que ha quedado en pie no se caiga con el vendaval. Los ingenieros estructurales creen que la catedral ha perdido al menos la mitad de su solidez.