Sin un duro en el bolsillo y a punto de separarse de su esposa Maite, la vida de Santi parece haber tocado fondo hasta que se convierte en el afortunado ganador de 25 millones de euros de la lotería. Sólo hay un problema: si no quiere tener que darle la mitad del premio a Maite, tendrá que ocultar su suerte a todo el mundo, incluidos sus amigos y familiares.