Ambientada en un barrio de las afueras de Nueva York, la película es la historia de Paulie (Edward Burns) y las preocupaciones de éste a una semana de casarse con su novia embarazada, Sue (Brittany Murphy). Las ideas de la madurez y la paternidad, junto a la responsabilidad que conlleva, ponen de manifiesto que su vida está cambiando. Pero la de sus amigos también.