Texas 1880. Están todavía abiertas las heridas de la guerra civil. Las teorías de igualdad entre los hombres de cada raza del presidente, James Garfield, crean un malestar de conjuración y amenazas. Ya habría estallado la tragedia si William Willer, un antiguo soldado que lucho bajo las ordenes de Garfield, no hubiera impedido que volaran el tren presidencial. Pero Garfield seguirá sin estar a salvo.