El inspector Harry Callahan comienza a investigar unos extraños asesinatos en los que las víctimas aparecen con un tiro en la cabeza y otros en los genitales. Para continuar con sus pesquisas, Callahan debe trasladarse a un pequeño pueblo costero en el que conoce a una solitaria artista llamada Jennifer Spencer y al jefe de policía local, quienes lo llevan poco a poco a unir las piezas del rompecabezas.