El buen hijo
Henry Evans es un niño de 12 años modélico, adorado por su familia y amigos que permanentemente ofrece a sus padres razones para sentirse orgullosos de él. Es un muchacho inteligente, reservado, cariñoso con sus padres, protector con su hermana Connie y leal a sus amigos. Sin embargo, bajo su apariencia apacible se esconde una mente retorcida, de ideas malignas, que tiene un sentido macabro de la diversión que aterrorizaría a todos aquellos que viven a su alrededor si supieran qué se oculta tras una carita tan angelical. Sólo su primo Mark, otro niño que se traslada a vivir con los Evans a raíz de la muerte de su madre, ve lo que se esconde tras la sonrisa de Henry, una afición secreta por los juegos mortales.