Celedonio y yo somos así
Daniel vive en el pueblo con Celedonio, un toro semental que es su única fuente de ingresos. Su amigo Antonio, que se marchó a Suiza tiempo antes, quiere casarse con Araceli, a la que ha conocido a través de las cartas y las fotos que se envían. Pero como él no puede abandonar Ginebra para viajar a Madrid, le pide a Daniel que le represente para casarse por poderes. Daniel que hace cualquier cosa por sus paisanos, abandona el pueblo y a su novia Cristina para arreglar los papeles en Madrid y casarse con Araceli. Allí conoce a Contreras, un intrigante gestor que le va a arreglar todo el papeleo y que sólo parece preocupado por huir de los acreedores que le quieren embargar la furgoneta donde tiene instalada su "oficina móvil".