El arduo camino hacia la victoria. El cardenal Adriano, perceptor de Carlos, es elegido papa para sorpresa de todos. Con él a la cabeza de la iglesia de Roma, Carlos cree que contará con el apoyo incondicional de la Santa Sede. Desde el inicio, Adriano mostrará su independencia y la solidez de su ética, cosa que generará la desconfianza de la curia.